Cuando se dan botas de montaña para andar por la playa

El otro día estaba en una empresa hablando con uno de esos directores. Me contaba cómo estaban introduciendo metodologías ágiles en la organización. Habían contratado a una consultora y estaban dando formación a prácticamente a todas las áreas. 

En un primer momento, pensé: “Qué bueno. Qué valientes, eso es apostar por formas innovadoras de hacer”. A medida que fuimos profundizando en la conversación, ese pensamiento fue cambiando, añadiendo otras realidades. 

La mayoría de las personas no entendían porqué estaban haciendo eso. Es más, no le encontraban sentido. Eso les hacia tener todavía más resistencias. Además, cuando iban a implementar lo que estaban aprendiendo se encontraban con barreras impermisibles: un jefe que abanderaba de palabra las nuevas formas de hacer, pero que promovía con los hechos los antiguos procesos –seguramente por miedos legítimos a ciertas pérdidas-; una estrategia que poco espacio dejaba a hacer de forma innovadora, y una agenda repleta de cosas urgentes que dejaba poco espacio para la exploración y experimentación de las nuevas herramientas. 

 Eso me hizo reflexionar sobre cuantas veces damos herramientas (que pueden ser tremendamente útiles), pero que son difíciles de usar en el entorno en el que se ofrecen. Es como si te dan las mejores botas de montaña para andar por la arena. Por muy maravillosas que sean las botas, serán poco útiles para moverte por la playa, o no les podrás sacar todo el partido que tienen. 

 Las herramientas pueden ayudar a cambiar comportamientos a medida que las usas, ¡pero tienes que usarlas! Sino de poco servirán. 

Los cambios profundos y sostenibles tienen que ir acompañados de un desarrollo de nuevas habilidades, actitudes en los equipos, incluidos los líderes; y sobre todo tienen que hacerse con coherencia. Si no, pueden provocar el efecto contrario. 

El primer cambio organizacional que lideré – no como consultora, sino profesional dentro de la empresa- me enseñó varias cosas importantes a tener en cuenta:

-      Tener presente la distinción idea vs. Experiencia. Hay ideas que suenan fenomenal, pero luego llevarlas a la realidad es otro asunto. 

-      Identificar e incluir las implicaciones que tienen los cambios a  diferentes niveles de la organización.

-      Prototipar, testar, aprender de la experiencia. Recoger feedback negativo en el proceso de cambio (esa información que no te esperas) y utilizarla para seguir avanzando. 

-      Tener una visión holística del proyecto, no ver una acción de forma aislada: ¿qué conexiones hay entre este cambio y el resto de temas que suceden en la empresa?

-      Todo no es para todos. Sé de la utilidad de metodologías como ‘Agile’, ‘Lean’(la he usado y las uso) pero, ¿para quién es útil? ¿En qué parte del proceso? Saber cómo, cuándo y porqué utilizarlas es esencial. 

-      Acompañar los procesos de cambio con el desarrollo de habilidades y actitudes que te ayuden a moverte en lo incierto – en lo menos seguro-.  Se nos enseña poco (o de forma no muy efectiva) a saber responder a lo inesperado. 

-      Incluir y entender las resistencias en el proceso de cambio. Las habrá seguro, así que tenlas en cuenta. 

-      Medir, medir…Notar el progreso y el avance de los que se está haciendo.

-      Contar, contar…Informar del proceso y el avance de lo que se está haciendo. 

 Después de este proceso de cambio en el 2012, he vivido unas cuantos más, pero desde un rol diferente, acompañando desde fuera los procesos. La perspectiva desde fuera es diferente.  

 En estos momentos, uno de los aprendizajes que destaco por encima de otros, es la importancia de contar con líderes preparados en los procesos de cambio. He experimentado que en muchas ocasiones, el éxito del proceso tiene que ver con la influencia que están marcando quienes lo lideran, de su coraje para seguir desarrollándose mientras lo hacen sus equipos y/o su organización.

 ¿Eres tú uno de ellos?

 Vanessa

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"BOHEMIAN RHAPSODY" DESDE UNA MIRADA INNOVADORA

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Ayer vi ‘Bohemian Rhapsody’. A pesar de los comentarios positivos que había recibido, hice por sentarme en la butaca sin expectativas.  Preferí elegir una actitud curiosa a lo que viniera. Me sorprendió gratamente. 

Además de tener algunas perlas como película, entre ellas la representación del actor que encarna a Freddy Mercury, me gustó especialmente porque no puede evitar hacer conexiones del desarrollo de Queen con los procesos de innovación. ¡Es lo que tiene, tener el foco puesto! 

  • La innovación necesita un equipo. En un momento de la historia, cuando Freddy Mercury empieza a cobrar aires de estrella, el grupo se separa. Aunque Freddy, subido por la fama, cree que puede tener éxito en solitario - ‘yo no os necesito’; ‘no puedo crecer con vosotros’-, pronto se da cuenta que no es así. La realidad le muestra que el éxito del grupo Queen es de todos: cada uno de los integrantes a puesto su parte. Queen no sería lo mismo sin las criticas del batería, sin las composiciones del bajo…   El otro día, trabajando con un equipo, les ponía la metáfora de la orquesta, cuando falta algún instrumento la melodía suena distinta. 

  • Y no un equipo cualquiera. La innovación necesita un equipo cohesionado. Al principio, la banda disfrutaba, se lo pasaba bien, se permitían bromas, estaban más interesados en hacer música que en quien se llevaría el reconocimiento. Desde ahí, el grupo compuso grandes canciones como ‘Killer Queen’. En el punto en el que empezaron a tener más momentos de disputa que de disfrute, y en el que unos empezaron a verse mejores y por encima de otros, dejaron de crear. 

  • La innovación necesita a personas que se atrevan a ir más allá de lo establecido. Hay una escena en la que Queen se reúne con un importante agente discográfico para presentarle el álbum que han estado creando. El agente les dice que Bohemian Rhapsody no puede ser la canción principal porque dura 6 minutos y las radios no ponen canciones tan largas – primer paradigma-, además de tener elementos de ópera y la gente no escucha ópera – segundo paradigma-. ¿Qué es lo que hace Queen? Primero de todo, creer en lo que han hecho, creen en su canción. Desde esa confianza, no temen quedarse sin discográfica. Años más tarde, ‘Bohemian Rhapsdoy’ se convirtió en todo un éxito, rompiendo algunos de los paradigmas musicales establecidos

  • La innovación necesita exploración. Me encantó ver en la película cómo el grupo se permite explorar con instrumentos, géneros, combinaciones… ¡de eso va parte de la innovación! 

  • Hay que ser valiente para atreverse a ser original y diferente. Estamos tan sujetos al que dirán, a la vergüenza, tenemos tanto miedo a no ser aceptados, que acabamos escondiendo nuestra originalidad. La innovación es muy difícil cuando solo nos atrevemos a continuar, y evitamos el destacar, los riesgos de no gustar. Freddy Mercury quería ser único, y lo consiguió.       

Después de haber compartido mis reflexiones de la película desde la mirada de innovación, te lanzo algunas cuestiones:

  • ¿Cuánto disfrutáis en tu equipo en el día a día? 

  • ¿Os permitís momentos de risas, de pasarlo bien…?

  • ¿Cuánto confías unos en otros?

  • ¿Priman los intereses individuales por encima del equipo?

  • ¿Cuánto te unes con otros para explorar, investigar…?

  •  ¿Cuánto te atreves a cuestionar lo establecido?

  • ¿Cuánto te atreves a mostrar lo que te hace único?

 

Sean cuales sean tus respuestas, recuerda que la innovación es un proceso tan apasionante como desafiante. 

 

¡Por tus innovaciones!

Vanessa

 

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Tu mundo. El mío. El nuestro.

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Relacionarnos con otro ser humano no es tarea fácil. Una cosa es ir a tomarte una caña con un amigo, pasar un rato con un compañero del trabajo, y otra muy distinta tener un proyecto común –del tipo que sea, profesional o personal- con otra persona. 

En el momento en el que yo empiezo a habitar el espacio del otro,  y el otro el mío, la cosa se empieza a tornar compleja. Yo llego con mi Mundo, y con mi mochila. El otro llega con su Mundo, y con su mochila. Y juntos tenemos que crear un Mundo, y ver qué hacemos con las mochilas. 

Podría hablarte de algunos conceptos,  como el ‘contrato’, o la ‘gestión de expectativas’, que son clave para el funcionamiento de una relación. 

Pero hay determinados momentos en los que los conceptos no son suficientes. La realidad es compleja para intentar meterla dentro de un concepto. 

Hoy prefiero compartir contigo mi experiencia sobre algunos elementos que pueden ser clave a la hora de gestionar - mantener, transformar, desarrollar-  una relación de la forma más sana posible:

1.     Notar lo que va pasando‘¿Cómo hemos llegado hasta aquí?’Aprender a notar los cambios en el otro, en uno mismo, y en la relación es muy útil para ir desarrollando la relación. Tener esa agudeza y sutileza de observar los detalles, las diferencias. A veces solo notamos que ésta cambiando algo, cuando ya es demasiado intenso.

 

2.     Nombrar lo que va pasando. ‘No es para tanto’‘Seguro que se acaba pasando’. A veces nos da tanto miedo hablar de ello, que preferimos mirar para otro lado. El peligro de esto es que, la única forma de poder solucionar algo, es identificarlo. Solo puedo hacer algo con ello, si lo acepto.

 

3.     Escuchar las necesidades. La auto-observación y auto-escucha es tremendamente útil. Si no sé que estoy necesitando, ¿cómo se lo voy a expresar a la otra persona? También saber escuchar las necesidades del otro con respeto y curiosidad. ‘Dices que necesitas más libertad, pero ¿qué significa para ti ‘más libertad’? Una de las causas más comunes de conflicto, es que podemos estar utilizando la misma etiqueta, con contenido totalmente diferente. 

 

4.     Actualizar. En ocasiones, nos relacionamos con una persona de la misma manera que lo hacíamos históricamente. Recuerdo una relación en la que era ver a esa persona y seguía viéndola como 6 años antes, mantenía el mismo vínculo, la misma forma de relacionarme, cuando realmente yo había cambiado en ese tiempo. Y esa persona también. Al no actualizar la relación, yo seguía comportándome con ella con mi ‘yo de antes’, y le seguía atribuyendo los mismos ‘valores’sin comprobar –con la experiencia real- que es lo que había de nuevo. 

 

5.     Proceso vs. Producto. A veces pensamos en el ‘amor’, la ‘confianza’, la ‘pasión’, el ‘compromiso’, como algo que una vez se tiene ¡ya está todo hecho! Esto nos lleva a no hacer activamente por mantener o aumentar. Si esa relación nos importa, es necesario cuidar el proceso. 

 Y por último y no menos importante, tener compasión: con uno mismo y con el otro. Pregúntate ¿lo estoy haciendo lo mejor que sé en este momento? ¿Qué estoy aprendiendo? 

¡Por tus aprendizajes!

Vanessa

 

 

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