Al miedo, ¡míralo a la cara!

¿Sabes cuál es uno de nuestros principales límites a la innovación? El miedo. Y en concreto, el miedo al fracaso.

Todos sentimos miedo alguna vez en nuestra vida. El primer paso para transformarlo, es reconocerlo, darle su espacio.

Luego, identificar si es un miedo amigo o es un miedo enemigo... ¿qué que es eso?

En este vídeo te lo cuento.

¡Qué lo disfrutes!

Vanessa

 

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5 razones por las que la innovación se para y 3 claves para reactivarla

En los últimos días, he tenido la ocasión de preguntar en varias conversaciones ‘¿qué, cómo va la innovación en la empresa?’  Y en la mayoría de los casos, me he encontrado con el mismo tipo de respuestas: ‘bueno, es que ahora la innovación está algo parada’, ‘el comité de innovación no se reúne desde hace un año…’, ‘el día a día y la presión por los resultados se comen la innovación’.... 

Y aunque al principio, al oír estos mensajes, sentía enfado, he decidido utilizar este 'enfado' para reflexionar y compartir qué está pasando en muchas de las empresas con la innovación. 

Si alguien me preguntara cuál creo que es el problema y tuviera que dar una respuesta rápida, diría, que el origen es que las empresas no tienen la cultura preparada para la innovación. Por eso, en cuanto pasa un tiempo o el consultor se va, la innovación ¡puf! se diluye. 

Pero vayamos un poco más allá. Vale, el origen es la cultura, pero, ¿en qué cosas concretas podemos fijarnos para explicar lo que está pasando? 

  • Primero, en el líder. Si el líder no apuesta por la innovación, ésta tiene muchas probabilidades de tener los días contados. Y cuando digo ‘apuesta’, significa dedicarle tiempo y recursos. El líder tiene que ver y trasladar el valor de la innovación con hechos, tiene que ser un pionero. 

 

  • No se entiende la importancia de la innovación y se priorizan otros objetivos. Doy un paso atrás: lo que no se entiende es qué es la innovación. Desmitifiquemos el concepto ‘la innovación es la implementación de nuevas ideas que aportan valor a nuestros usuarios’. ¿Cómo que no se ve la importancia de esto? ¿No se ve la importancia de aportar más valor a nuestros usuarios, tanto a los usuarios internos como a los externos? Las empresas que no lo estén viendo tienen un problema real, porque el usuario cada día es más exigente -tiene más oferta, más información- y porque vienen muchas empresas -sobre todo las de creación nueva- que tienen clara la premisa de ‘el usuario en el centro’.

 

  • ¿Cuál es el propósito de la innovación? ¿Para qué queremos innovar? Hacerse estas preguntas y definir la respuestas, es fundamental para que la innovación sea sostenible y eficaz. La ‘misión’ de innovación será el motor al que agarrarse cuando falte tiempo, los resultados económicos aprieten o surjan baches en el camino. 

 

  • Falta una hoja de ruta de innovación, compartida con el equipo. ¿Cuál es la estrategia y visión de innovación que tenemos? ¿Qué queremos conseguir de aquí a un año? ¿Y a tres? ¿Cuáles son los objetivos? Y algo muy importante: cómo sabremos que los habremos conseguido. Sin una guía se hace difícil caminar. 

 

  • Los resultados no llegan o llegan y no se comunican. Hay que hacer que pasen cosas, que haya evidencias de que estamos innovando. Y por supuesto, contarlo al resto del equipo. Es la forma de mantener viva la llama de la innovación. 

 

Creo al 100% en que la innovación no es que sea importante, es necesaria y que además, se puede implementar de una forma sencilla. Por eso, te propongo tres ideas para empezar desde el principio o retomar la innovación:

 

  • Prueba, testea. Empieza a aplicar la innovación en un departamento, un producto, un proceso…  en algo simple, que te permita ver los resultados a corto/medio plazo. Simplifica la innovación. Eso sí, hazlo con tu hoja de ruta y propósito bien definido. 

 

  • Encuentra tu motivación. ¿Para qué quieres innovar? ¿Qué conseguirás? ¿Cuáles son tus motivaciones -tanto las internas como las externas- : crecer, probar, experimentar, convertir tu negocio en un referente….? Cuando des con ellas, pasar a la acción te resultará mucho más fácil. 

 

  • Busca referentes y mira qué puedes ‘coger’ de ellos. Aunque sea de otro sector, de otro mercado… no importa. Fijate en qué empresas, proyectos están innovando, cómo lo están haciendo y mira a ver qué cosas te pueden servir a ti. Por ejemplo, ¿qué tal adaptar la regla de Google del ‘20% de tiempo para crear proyectos nuevos’,  y convertirlo en ‘2 horas a la semana para hacer reuniones creativas donde el único objetivo sea generar nuevas ideas’? 

¿Qué? ¿Te animas a probarlo? Cuando lo hagas, si quieres compartirlo en este blog, estaré encantada de leerte y seguir creciendo juntos.  

¡Por tus aprendizajes!

Vanessa

 

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